Parte 3: Productos y servicios financieros
Las dos partes anteriores trabajaron con dinero propio: calcularlo y ordenarlo. Esta entra en las instituciones que lo custodian, lo prestan y lo invierten, y en los productos concretos que ofrecen.
Su utilidad es inmediata y medible. Casi todos los errores caros de consumo financiero no son de cálculo: son de haber comparado dos ofertas por su tasa cuando se diferenciaban en las comisiones, de haber usado una línea de sobregiro sin saber su costo efectivo, o de haber pagado tres veces el mismo seguro. Esta parte enseña a evitar los tres.
El eje es que el costo de un producto financiero casi nunca es su tasa. La clase 13 cierra esa idea con la única cifra que permite comparar, y las doce anteriores muestran de dónde sale la diferencia en cada producto.
Con qué hay que llegar
| Parte | Qué aporta |
|---|---|
| 1 | Interés, cuotas, amortización y costo total |
| 2 | Capacidad de pago y clasificación de la deuda |
Qué se aprende
- Verificar qué es una entidad, quién la supervisa y qué protección tiene el dinero antes de entregarlo.
- Calcular el costo anual total de una cuenta y el costo efectivo de un crédito con todos sus componentes.
- Comparar dos ofertas llevándolas a una base común, y detectar la que parece más barata y no lo es.
- Separar los seguros exigibles de los que no lo son y cotizarlos fuera de la entidad que presta.
- Auditar una oferta comprobando que su carga anual equivalente coincide con su flujo.
Cómo se encadenan las 14 clases
Las catorce clases recorren el catálogo en el orden en que una persona lo encuentra, y terminan con la herramienta que lo compara.
La clase 1 sitúa el sistema: qué instituciones hay, qué puede hacer cada una y quién las supervisa. Es la verificación que separa un depósito garantizado de una inversión sin respaldo.
Las clases 2 a 6 cubren los productos del día a día —cuentas, cheques, tarjetas, líneas— y en cada uno aparece un costo que no está en la tasa: la comisión de mantención, el cargo por giro, el interés rotativo.
Las clases 7 a 9 son los créditos, ordenados por plazo creciente. El de consumo enseña a comparar; el automotriz añade un bien que se deprecia más rápido de lo que se amortiza la deuda; el hipotecario multiplica todo por veinte años.
Las clases 10 y 11 pasan al ahorro y la inversión, donde la inflación de la Parte 1 decide si se gana o se pierde.
Las clases 12 y 13 aíslan los dos costos que atraviesan todos los productos —los seguros asociados y las comisiones— y la clase 14 construye el comparador que los pone en la misma base sin inducir a error.
Secuencia
- Mapa del sistema financiero
- Cuentas vista y cuentas de ahorro
- Cuenta corriente y cheques
- Tarjetas de débito
- Tarjetas de crédito
- Líneas de crédito
- Crédito de consumo
- Crédito automotriz
- Crédito hipotecario
- Depósitos a plazo
- Fondos y ahorro previsional
- Seguros asociados a productos financieros
- Comisiones, CAE y costo total
- Proyecto: comparador de productos
Cómo se trabaja
Son 14 clases de 90 minutos —21 horas de sesión— con 6 laboratorios, 2 evaluaciones y un proyecto integrador. Cada clase supone la anterior, así que el orden importa: saltarse una deja sin base a las que vienen después.
Los laboratorios se resuelven con datos propios o sintéticos y nunca con datos reales de terceros. Las evaluaciones son dos: una diagnóstica al empezar, que no se califica para aprobar sino para saber qué reforzar, y una final. El proyecto es el entregable que demuestra que la parte se entendió.
Qué queda como evidencia
- La verificación de tres entidades con su supervisor y su garantía.
- El costo anual total de tres cuentas con el patrón de uso propio.
- Tres ofertas de crédito llevadas a una base común y ordenadas.
- El comparador del proyecto, con su salida honesta y sus límites declarados.
- La autoevaluación final con lo que quedó flojo.